La gente ignora lo difícil e improbable que es la existencia de vida en un universo lleno de materia inerte, inmóvil, sometida a un equilibrio imponente. Pero llegó la luz, la esencia que se desprendió del orden de lo muerto, y nació vida, diversidad de seres. 7 cachorritos salvados en febrero 2003, 5 de ellos acogidos en Alemania y 2 en España.
Un día llegamos nosotros. Vinimos metiendo un estrepitoso ruido que aturdió al animalito más pequeño y aterrorizó al felino más poderoso e hizo llorar a la Madre Naturaleza.
Sabido es que el corazón late igual bajo piel, plumas o pelo, y que, por eso, hemos de respetarlo. Dicen los sabios que en todos los ojos que ven el sol brilla una eterna esencia cargada de significado, historia, y valor.
Cierto es que hay diferencias entre las personas y el resto de los animales. Por ejemplo, ellos miran al horizonte, y nosotros apenas miramos ya al cielo (en todo caso, suplicando a Dios). No sabemos sino centrar nuestra mirada en el reloj, casa del tiempo, nuestro tirano rey, nuestra mirada en le dinero, nuestra mirada en el capricho, eterno compañero traidor. Muy pocos quedan con tiempo para asomarse a la ventana y admirar la vida. Aunque los hay...los hay, que yo les he visto, ocultos entre las masas, abriéndose paso discretos.
El campo es verde, la ciudad es gris. Los grises son marcas que le hombre deja a su paso, como si de la invasión de la nada se tratase. Pero, ¡ay!, cuando vemos algo corretear por el asfalto: un niño con la mirada alta, un gatito entre los coches que pasea cauteloso y atento, un perrito de caminares alegres y tintineo de patitas. ¡Qué dulzura despiertan! Hay ternura en ellos, ellos que aquí se han quedado, viviendo con nosotros en los gris. Indefensos, pero de infinito valor. Parece que aman más al hombre que a la libertad. Aunque quizá sea su docilidad, su paciente mansedumbre, lo que impida su rebelión. Su mirada parece decir: "Yo no tengo amo, yo tengo amigo". Compañero fiel, alma pura, corazón bueno, espíritu paciente. ¡Qué bien nos comprenden ellos y a nosotros cuánto nos cuesta entenderlos!
Animalito bueno, ojos de miel infinita, reflejo del universo donde vive dios, y o sé que tú irás al cielo, que brillará tu mirada desde la estrella
más luminosa, que por fin, entenderás la vida que un tiempo llevaste en medio de lo gris que aquí seguiremos sembrando sin cesar. ...Tus patitas suaves, tu dulce reposo en los rincones más humildes. ¿Qué será de toda esa ternura? ¿Quedará sólo en el recuerdo? ¿Te dejará el cielo marchar sin más? No... Tu ternura, o tu tolerancia, o tu fidelidad, o tu bondad, o tu amor por la vida se habrá contagiado a todos aquello a quienes miraste. Mira, perrito mío, lo valiosa que es tu vida. Y tú siempre perdonas. ¿Acaso crees que nuestra torpeza merece ser justificada por nuestra ignorancia? ¿Por qué nos perdonas, perrito mío? ¿Por qué Mamá Naturaleza no nos hace desaparecer con nuestros ruidos y nuestros colores grises? Y lo que hace es premiarnos con tu compañía...! Nos regalas tu vida... y ni siquiera conocemos qué pasa por tu cabeza cuando sueñas.
A lo largo de la historia has recibido los mayores mimos, sobradamente merecidos. Pero también has recibido las mayores palizas. ¿Por qué , Dios?
¿Por qué tuvieron lugar esos golpes? Tantas veces nadie acude a tus gritos
de dolor o a tus aullidos de soledad. ¿Cómo aguantas que nunca respondamos a tus preguntas? Sabemos mimarte de lo lindo. Pero nos compartamos como dueños de tu vida. Porque no te dejamos otra salida más que depender de nosotros. Si fueses libre, serías un lobo o morirías. No sabríamos quererte estando tú en libertad. ¡Y tú aceptas que te la quitemos sólo para que te queramos! No deberías..no deberías....
Una última cosa te quiero decir: haz correr el rumor entre todos los seres que las personas sentimos ternura y fascinación por vosotros, pero que, cuando os acerquéis a nosotros, lo hagáis con mucho mucho, cuidado. Muchos decimos que os queremos, pero pocos saben lo que significa querer.
Quizá todas estas palabras bonitas se carguen un día de vida, viajen con el viento a la luna, y ella bien sabrá traducirlo a a vuestro lenguaje puro del viejo lobo...¡Ay!, lobito... ¡cómo se te ocurrió acercarte al hombre para ofrecerle tu amor como perro fiel!...
En memoria de Lupita, una galguita ciega que no sobrevivió a la mezquindad humana.

Os mostramos a Marta y Carlos al día de hoy, 20 de septiembre del 2003 en el jardín de nuestra veterinaria.
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